INTRODUCCIÓN Traducción: María Laura Corvalán, Laura Berchansky, María Chaumet, Mariú Biain yYuri Martins Fontes [revisión de la traducción: Argus Romero e Ivan Leichsenring]. El inicio del siglo XIX señala no solo los acontecimientos relevantes, como son el traslado de la sede de la Monarquía portuguesa a Brasil y los actos preparatorios de emancipación política del país, sino que marca una etapa decisiva en nuestra evolución e inicia en todos los terrenos, social, político, económico, una nueva fase. Debajo de aquellos acontecimientos que pasan en la superficie, se elaboran procesos complejos que fueron el fermento propulsor y, en la mayoría de los casos, apenas la expresión externa. Para el historiador, como bien para cualquiera que intente comprender el Brasil, inclusive el de nuestros días, el momento es decisivo. Su interés pasa sobre todo por dos circunstancias: de un lado, nos proporciona, en el balance final, la obra realizada tras tres siglos de colonización y nos presenta lo que en ella se encuentra de característico y fundamental, eliminando del cuadro o por lo menos haciendo pasar a un segundo plano lo accidental y fortuito de aquellos trescientos años de historia. Es una síntesis de ellos. Por otro lado, constituye una llave, y la llave preciosa e insustituible para acompañar e interpretar el proceso histórico posterior y resultante que es el Brasil de hoy, que contiene el pasado que nos hizo. Allí se alcanza el instante en el que los elementos constitutivos de nuestra nacionalidad –instituciones fundamentales y energías– organizados y acumulados desde el inicio de la colonización, brotan y se complementan. Comienza entonces la fase propiamente del Brasil contemporáneo, erigido sobre aquella base. Habíamos llegado en aquel momento a un punto muerto. El régimen colonial realizaría lo que tenía que realizar. Se sentía que la obra de la metrópolis estaba terminada y no podría traernos nada más. No solo por el efecto de decadencia del Reino. Por mayor que ella fuera, esto no representa sino un factor complementario y accesorio que, como mucho, reforzó una tendencia ya fatal y necesaria a pesar de ella. No es solamente el régimen de subordinación junto a las instituciones, el sistema colonialen la totalidad de sus características económicas, sociales que se presenta lleno de transformaciones profundas. La obra colonizadora de los portugueses, en la base en que se asentaba y que en conjunto forma aquel sistema, agota sus posibilidades. Perecer o modificarse, tal era el dilema que se le presentaba a Brasil. No le bastaba con separase de la madre patria, lo que sería cuanto mucho un paso preliminar, aunque necesario. El proceso de transformación debía ser más profundo. Y de hecho lo fue. Brasil comienza a renovarse, y el momento que constituye nuestro punto de partida en este trabajo que el lector tendrá tal vez la paciencia de acompañar, es también el de aquella renovación. Pero punto de partida apenas, inicio de un largo proceso histórico que se prolonga hasta nuestros días y que aún no ha terminado. Con vaivenes, avances y retrocesos, se desarrolla a través de un siglo y medio de vicisitudes. El Brasil contemporáneo se define así: el pasado colonial que se balancea y termina con el siglo XVIII, más las transformaciones que se sucedieron en el discurrir del centenario anterior a éste y en el actual. En aquel pasado se constituyeron los fundamentos de la nacionalidad: se pobló un territorio semidesierto en el que se organizó una vida humana muy distinta de aquella que había aquí: de los indígenas y sus naciones, como también, aunque en menor escala, de los portugueses que emprendieron la ocupación del territorio. En el plano de las realizaciones humanas se creó algo de nuevo. Este “algo de nuevo” no es una expresión abstracta; se concretiza en todos los elementos que constituyen un organismo social completo y distinto: una población bien diferenciada y caracterizada, hasta étnicamente y habitando un determinado territorio; una estructura material particular, constituida en base a elementos propios; una organización social definida por relaciones específicas; finalmente hasta una consciencia, más precisamente una cierta actitud mental colectiva particular. Todo esto naturalmente ya se viene esbozando hace largo tiempo. Los síntomas de cada uno de aquellos signos van apareciendo en el curso de toda nuestra evolución colonial; pero es en el final de esta que se completan y sobre todo se define nítidamente el observador. Entramos entonces en una nueva fase. Aquello que la colonización realizó, aquel “organismo social completo y distinto” constituido en el período anterior, comienza a transformarse, sea por fuerza propia, sea por la intervención de nuevos factores extraños. Es entonces el presente que se prepara, nuestro presente de los días que corren. Pero este nuevo proceso histórico se dilata, se arrastra hasta hoy. Y todavía no llegó a su fin. Es por ello que para comprender el Brasil contemporáneo precisamos ir tan lejos, y yendo hasta allá, el lector no estará ocupándose solo de divagares históricos, sino recolectando datos, y datos indispensables para interpretar y comprender el medio que lo rodea en la actualidad. Se analizan los elementos de la vida brasileña contemporánea; “elementos” en su sentido más amplio, geográfico, económico, social, político. El pasado, aquel pasado colonial al que me referí arriba, está ahí todavía, y bien sobresaliente; en parte modificado, es cierto, pero presente en los trazos que no se dejan esconder. Si se observa el Brasil de hoy, salta a la vista un organismo en franca y activa transformación y que no se sedimentó aún en líneas definidas, que no “tomó forma”. Es verdad que en algunos sectores aquella transformación ya es profunda y es ante elementos propios y positivamente nuevos que nos encontramos. Pero esto, a pesar de todo, es excepcional. En la mayor parte de los ejemplos, y en el conjunto, en todo caso, atrás de aquellas transformaciones que a veces nos pueden engañar, se siente la presencia de una realidad ya muy antigua que hasta nos llama la atención encontrarla allí y que no es sino aquel pasado colonial. No me refiero aquí únicamente aContinuar lendo “Capítulo 3 – FORMACIÓN DEL BRASIL CONTEMPORÁNEO [1942]”
Capítulo 3 – FORMACIÓN DEL BRASIL CONTEMPORÁNEO [1942]